En las últimas dos semanas, en Nuevo León ha sido objeto de polémica una acción coordinada entre el Gobierno de Samuel García y dos dependencias de la Federación: la devastación de la flora y fauna del Río Santa Catarina.

El desmonte masivo de la vegetación del Santa Catarina afectó en 1.3 kilómetros entre Fundidora y el Puente Churubusco, una cantidad considerable de sauces de río, plantas nativas y animales. 

Pero eso fue lo que menos preocupó al gobierno estatal, lo importante era gastar los 100 millones de pesos autorizados para tal efecto.

De acuerdo a grupos ambientalistas, ecologistas y expertos en desarrollo sustentable, la vegetación del Río Santa Catarina es considerada un pulmón dentro del Área Metropolitana de Monterrey, porque antes no había más que tierra y piedras en todo el cauce.

Los expertos advierten del riesgo ecológico, pero este gobierno de Samuel García sigue sin atinar en materia de ecología. 

Primero fue la renuncia del titular de Medio Ambiente, Alfonso Martínez Muñoz (experto en la materia), y la llegada en su lugar de un desconocedor abogado fiscalista, Félix Arratia, amigo del gobernador y perseguido por la justicia.

Luego fueron las “nuevas” mediciones de la calidad de aire (contaminado) que respiramos todos los días, porque a algún experto asesor se le ocurrió que ya era mucha crisis con las contingencias ambientales y mejor se sacaron una nueva escala para disminuir el escándalo.

Y así siguieron con las fumarolas contaminantes y los malos olores de la Refinería de PEMEX (la clausura que no pudieron hacer) y con el conflicto de Simeprode y los municipios metropolitanos, en dónde no hicieron nada.

Bueno, se preguntarán: ¿En qué nos afecta a las familias la devastación del río Santa Catarina? 

En mucho, de acuerdo a los expertos, porque antes de que existieran plantas y árboles, lo único que abundaba era tierra árida y piedras de río, que en nada abonaban para mitigar la contaminación y sí ocasionaban muchas tolvaneras.

Gobierno del Estado y las autoridades federales de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) asustaron con el petate del muerto, vaticinando un supuesto peligro de desbordamiento en el río, porque ya se acercaba la temporada de huracanes, y que por tal motivo se tendría que retirar toda la vegetación desde San Pedro hasta Guadalupe.

Un día después iniciaron los trabajos utilizando maquinaria pesada en el tramo del Puente Guadalupe a la gaza de Churubusco, olvidando por completo los supuestos lineamientos que seguirían de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Afortunadamente, el ecocidio se pudo parar a tiempo por presión de los grupos ecologistas y otras organizaciones no gubernamentales, lo cual obligó a Samuel García a detener –por tres semanas, dijo- la devastación y que, en su lugar, se iban a implementar mesas de discusión.

Los expertos quieren crear un Plan Maestro de Gestión Sostenible del Río Santa Catarina, en conjunto con las autoridades de todos los niveles, sin embargo, con la experiencia que existe sobre los planes de manejo (acuérdense de La Huasteca), lo más seguro es que no se vaya a llegar a nada. 

A las autoridades estatales no les interesa planear en forma sostenida y muchos menos cuidar el medio ambiente.

Lo de ellos es la devastación. 

Ahí si tienen mucha experiencia y si no, pregúntenle al Instituto Constructor de Infraestructura Física Educativa y Deportiva del Estado, que para la construcción del nuevo estadio polivalente y paralímpico Inde, en el Centro de Alto Rendimiento ubicado en el Parque Niños Héroes, taló todos los árboles.

Puro “arte”.