Quienes crecimos en Monterrey y tuvimos alguna obsesión -o deseábamos algo o intentábamos o prometíamos lo imposible- con seguridad escuchamos en más de una ocasión la frase lapidaria y disuasiva proveniente del ingenio popular: Primero se baja la mona del arco; desde luego, un suceso utópico, poético, que una estatua tuviese movimiento o llorase como la Cibeles de Sabina.
Una característica del folklore de barrio es que somos proclives a poner apodos; economía del lenguaje, le decimos para justificarnos.

Así, llamar La mona del arco fue la apropiación cultural espontánea y amorosa de la estatua que lleva por nombre “Alegoría de la libertad” y que desde el 16 de septiembre de 1910 es la pieza que corona el arco de la Independencia en el justo cruce de las calles que entonces se llamaban Orden y Progreso -lemas del Porfiriato- y que hoy corresponden a las avenidas Pino Suárez y Madero. El arco es una joya neoclásica de cantera traída desde Zacatecas, construido bajo el mandato del general Bernardo Reyes -padre de Alfonso Reyes.

Comparto un Me acuerdo acerca del primer descenso de la mona del arco:
Me acuerdo cuando bajaron con una grúa a la mona del arco porque, debido a los ventarrones de 1997, estaba a punto de desprendérsele la bola que sostiene con el brazo izquierdo. Esa tarde, yo iba al centro en un Ruta 17 y nos desviaron porque la grúa estaba haciendo las maniobras de descenso.
En el camión, en el asiento detrás mío, iban unos muchachos que también se asombraron y comentaron el suceso con una anécdota de la que me hubiera gustado conocer el final.
El muchacho le contó a su novia que, de niño, su único deseo era tener un saxofón. Tanto lo quería y tanto lo pidió, que un día su papá, harto e ingenioso, le prometió que por supuesto que se lo compraría ¿Cuándo, papá? preguntó el chamaco. Cuando se baje la mona del arco, respondió el papá…Lo imposible había sucedido. El chico se puso muy contento mientras se lo contaba a su novia. Dijo que llegando a su casa le recordaría la promesa a su padre. Me hubiera gustado ir con él.
Foto portada: Foko Ojeda.
Pues si, esa Mona del Arco la conocí desde pequeño, en aquella época acompañaba a mi abuelo, que me llevaba cuando iba a cortarse el pelo en una peluquería en el Pasaje Caderón. újule, jajaja, si ya hace bastante rato.
Y si, alguna vez me la aplicaron en vivo, no recuerdo ni que pedía, pero lo que si recuerdo es: ¿ves esa mona allá arriba? Pues, cuando se baje hablamos de eso que quieres.
Y, si recuerdo bien a mi padre, me parece escuchar: Esa Mona no se bajó, …a esa la bajaron