La calle Morelos en Monterrey -a la altura del Barrio Antiguo- ya se convirtió en el paseo emblemático de la ciudad, pues a esta altura circulan tan pocos autos, que el andador metropolitano parece una calle peatonal.
Lo más recomendable es comenzar el paseo desde el extremo oriente, en la calle Naranjo, cerca de la avenida Constitución y subir caminando una acera de suave inclinación. En el camino, irás encontrando a los lados de la calle restaurantes y tiendas de suvenires y de discos LP.
La nostalgia vende bien, en un espacio sobrado que invita al consumidor.
Al mediodía, comienza a incrementarse el flujo peatonal pero, afortunadamente, los coches que circulan por ahí son pocos.
Morelos no es una calle que ayuda al tráfico vehicular, pues la cantidad de gente que se atraviesa entre una banqueta y otra hacen dificultoso el accionar de los coches. Los que más se meten por esta calle angosta son repartidores que deben dejar sus mercancías en los establecimientos.
Pasando la Macro Plaza, la calle se convierte en el Paseo Morelos, un corredor comercial tradicional en el que puedes encontrar una gran variedad de comercios.
El Barrio Antiguo, de noche
Por la noche, Morelos se hace prácticamente peatonal, una delicia para los jóvenes que buscan fiesta.
En estos días del Mundial de Futbol, el municipio de Monterrey dispuso que se hiciera andador y se crearon dispositivos para poner barreras que impedían el flujo de los coches.
Por esos días, el Barrio Antiguo parecía una calle de Austin, Texas, llena de jóvenes bullangueros que paseaban entre antros, para disfrutar de las noches regias.
Abunda la vigilancia de los Policías de Monterrey y los respectivos agentes de vialidad, que evitan excesos entre los noctámbulos y accidentes de los conductores.
Los caminantes pueden andar con tranquilidad en ese paso de tres largas cuadras de longitud que termina al poniente, en la calle Doctor Coss.
Se puede comprar, en esa zona y en las calles que la intersectan, Mina y Diego de Montemayor, una copa, un disco, una camisa, un libro, collares, baratijas, artesanías, snacks y prácticamente cualquier antojo que pueda sufragar el bolsillo del viandante; si es extranjero, se maravillará con el paseo mexican curious o, si vive en la ciudad, sabrá reconocer que tienen un paseo magnífico sin ir muy lejos.
Para tener un recorrido aún más interesante, es buena acudir a esta calle los domingos para distrutar del Corredor del Arte del Barrio Antiguo, un gran mercadillo de arte y antigüedades locales imperdibles para turistas y amantes de la cultura popular.
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