Durante aquel año de 1982, todos los niños de México fuimos sorprendidos por el festival de la canción Juguemos a Cantar. Habíamos crecido con el bombardeo dominical de intérpretes pop de Siempre en Domingo y de pronto, se nos ofrecía la opción sabatina de un concurso de popularidad entre chavitos y chavitas en busca del estrellato.
Ahora veo que nos gustó el certamen porque los muchachos que desfilaban en las eliminatorias eran desconocidos representándonos como chicos del pueblo que pudimos haber estado ahí, en los escenarios de Televisa, expuestos a la fama y a un lado de su majestad Raúl Velasco, que reinaba la televisión en ese tiempo.
Nosotros no teníamos posibilidades de ser figuras, pero ellos sí. ¡Adelante, muchachos!
Ayudó mucho, por supuesto, que Juguemos a Cantar fuera acompañado por Lucero, nuestra estrella preferida, linda, buena cantante y gran actriz, como lo demostraba cada semana en el programa Chiquilladas. Era muy pegajosa la canción que interpretaba, con el nombre al certamen, compuesta por el genio Sergio Andrade, ahora refundido en el bote de basura de la historia artística del país.
El concurso lo ganó Lorenzo Antonio, pero todos recordamos, primero, a Juanito Farías.
Caballo de palo
El show era conducido por Velasco que se hacía acompañar de animadoras de presencia fresca y conocida, Janett Arceo, y la estrella Graciela Mauri, que conquistó al país como la niña Cristina en la telenovela setentera Mundo de juguete.
Afortunadamente, en este tiempo el Canal de las Estrellas había volcado su atención hacia el público infantil de México, donde vio una mina de diamantes que no había sido explotada. Grupo Menudo, el fenómeno musical puertorriqueño importado a México, ya arrasaba entre la chaviza. Era el momento de asaltar, comercialmente. ese descuidado sector de la demografía hispanoparlante.
Televisa se unió a Discos Musart para hacer el lanzamiento del certamen, en el que se inscribieron hasta 3 mil aspirantes, menores de 13 años. Del total, fueron seleccionados 40. El campeón tendría como premio ¡tres presentaciones en Siempre en Domingo! El compositor de la melodía se embolsaría 100 mil pesos. Evidentemente, la convocatoria se centraba en obtener buenas canciones para vender discos, más que intérpretes, para presentarlos en la tele.
Los finalistas llamaban la atención por carismáticos y buenos intérpretes. Lorenzo Antonio Sánchez Pohl fue primer lugar. El muchacho de Albuquerque, bilingüe y músico de formación, compuso la melodía triunfadora, Vamos a jugar, que interpretaba mientras tocaba el violín, acompañado de sus cuatro hermanas coristas.
Pese a los reclamos a su triunfo, por la supuesta simpleza de la canción de ritmo country, Lorenzo era el más talentoso de todos los concursantes.

Obtuvo el segundo lugar una chiquitina, Katty, originaria de Sinaloa con su canción La risa de las vocales, de tono ranchero y letra sencilla, referente a un rey que invitaba a las letras y las hacía reír al ritmo de las vocales.
El dueto Byanka y Malessa obtuvo también un segundo lugar, el tercero, realidad, con Igual que el universo, una balada poética sobre la libertad espiritual de los niños.
Cuando fueron anunciados los lugares de honor, todos nos sentimos decepcionados, al ser ignorado nuestro favorito Juan Farías. Nos emocionamos cuando cantó su rola Caballo de palo, triste, oscura, pero muy llegadora.
La canción habla de un niño al que no le regalan nada en Navidad. Sus amigos estrenan juguetes y él debe jugar, otra vez, con su viejo caballo de palo. En su inocencia, le reclama a su papá por qué no le ha dado obsequios por la ocasión, pues la familia es pobre. Lo más depre es al final del estribillo, pues pregunta: “Di, papá, ¿por qué?” Y nadie le responde.

El compositor es Omar Alfano, un panameño que años después lanzó el superhit A puro dolor, del grupo Son by four.
Fue injusta la derrota de Juanito. En la presentación de la eliminatoria se le fue la pista y se quedó sin música. Obligado a improvisar, sacó su gran voz. Terminó la interpretación a capela. Fue la mejor presentación de todo el festival pero, inexplicablemente, fue refundido por el jurado hasta el lugar número siete. De consuelo, Raúl Velasco lo bautizó el Campéon sin corona.
Siempre me he preguntado por qué le dieron mala nota al niño, si la culpa fue del técnico que se le enredó la cinta en la cabina. Nunca dijeron quién era el mal programador, y si lo corrieron, pues su pifia echó a perder una carrera prometedora.
Gran LP
En la edición final, junto a los ganadores, fue presentada la nómina de los demás finalistas: El Combate, Grupo Ábaco; Fiesta en mi pueblo, Las Vicuñitas; Vamos a mi fiesta, Grupo Aventura; Rockanrol, Ivette y Monique; Don Quijote y Sancho Panza, Lolita Cortés. En total son quince las canciones del disco.
Ayer lo escuché completo en su versión de Youtube. Me emocioné, como en aquel tiempo, porque la lista es muy sólida y cada una de las melodías y las interpretaciones son de gran calidad. Llegó a vender más de un millón de copias. Mi papá lo compró y todavía está guardado en la casa familiar.
Ninguno de los participantes en este primer festival se consolidó como solista. La canción Pepito, incluida en el LP, era interpretada por Plum Kiss, un grupo del que salió Paty Manterola, quien luego tuvo su mayor difusión en Garibaldi.
Lorenzo Antonio, siempre talentoso y fresco, no ha podido hacer despegar su carrera. Katty se hizo ama de casa, radicada en Los Angeles. Lolita, antes del festival, ya había brillado como actriz infantil, y aún ahora es reconocida, pero anda buscando su gran éxito.
Juanito Farías fue entrevistado hace un par de años. Mostró su faceta como carnicero en un mercado de Azcapotzalco, en la Ciudad de México. El Campeón sin corona prefirió el cuarto frío al escenario.

Hubo, después, dos festivales más, y uno internacional denominado América, esta es tu canción, pero no fueron tan exitosos.
La mercadotecnia usada por Televisa fue impresionante y altamente efectiva, como todo lo que hacía. Juguemos a Cantar, en su primera edición, es recordado como uno de los más exitosos festivales transmitidos en la historia de la televisión mexicana.
A mí me dejó muy gratos recuerdos.
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