El alma de los azahares se libera

Hace unos días, Jaime y yo, pensando  en que la gente de los ranchos estará de acuerdo, fundamos la asociación de historiadores y cronistas del Monterrey fantástico, por supuesto que somos presidente y vicepresidente vitalicios (cargos que acordamos alternar diariamente) y por supuesto que a dicha asociación la fundaremos otras dos veces más, siguiendo una vieja tradición regiomontana.

Nuestro símbolo será seguramente un escudo con algunos elementos: un libro, por supuesto, un cerro de la silla giratorio, un árbol de mandarinas y el lema ¡sepa el sol! con letras amarillas.

¿Por qué hacemos esto, además de que nosotros mismos nos lo pedimos?, pues porque tenemos verdades que revelar de esta ciudad a la que amamos profundamente, bueno también por dinero (creemos que nuestro proyecto lo podrían comprar los empresarios cerveceros regiomontanos, luego nos enteramos que ya le vendieron todo a Heineken, entonces, mientras vemos que pasa seguiremos diciendo que amamos a esta ciudad profundamente y que por eso lo hacemos).

Los lectores irreales son como suelen ser los lectores reales

Los cuentos, los relatos, las crónicas de Monterrey imposible, de Jaime Palacios Chapa, crepitan alegremente en las 145 páginas del libro y uno como lector, como si sufriera los efectos de un invisible oleaje, ya anda ahí preguntándose, ¿eso me paso o a mi  o lo escuche en una plática en la carnita asada del domingo? 

Y sigue leyendo y entonces surge otra pregunta ¿eso lo vi en la dimensión desconocida o en reportajes de Alvarado? o ahí anda uno atando cabos, claro si lo atacó la televisión, es porque las teles de antes, tenían sus bases hechas de madera y de donde sale la madera pues de los árboles y los árboles ¿qué son? pues monstruos, o filosofamos cuando vemos y escuchamos a un perro ladrarle a la nada y decimos, ahhhh, pos sí y entendemos los misterios del universo así como si nada o se nos antojan cosas bonitas como un atardecer de verano arrullados por chicharras o ser buenos conductores cuando manejamos nuestro auto o comernos una mandarina o hacer un análisis semiótico –hermenéutico- cabalístico de la película 2001 odisea del espacio.

De cómo Jaime explica lo inexplicablemente ocurrido o una velada para redescubrir el silencio

Jaime Palacios insolente como niño malcriado o insaciable como una célula cancerosa siempre ha malabareado la realidad y la ficción y aunque escribir pueda parecer (o pueda ser) un osado acto de desobediencia civil, quiero aclara esto: Jaime con sus malabarismos no nos confunde, nos convence.

Nada es imposible al leer este libro, puede llover por ejemplo puedes encontrarte en una tarde ventosa a Fray Servando caminando por una calle que no lleva su nombre, sino el tuyo, puedes ser el detective que busca a los ladrones que se llevaron los cerros, puede haber un mundo sin cucarachas o podemos adoptar a una pequeña nube.

Este es un libro que hasta el alcalde regiomontano en funciones debe leer  y no porque  la palabra Monterrey aparezca 30 veces,  no crean que solo se enfoca en la capital, en las páginas aparecen otras ciudades de Nuevo León como Santa Catarina, Mc Allen, Guadalupe, Sombra y San Pedro.

Jaime encuentra la magia que el acero y el cemento de esta ciudad tratan de ocultar,  ¿y si no? mirémonos, ahora mismo en silencio todos gritamos de felicidad.

Monterrey Imposible (tan irreal como suele ser lo real)

Jaime Palacios Chapa

UANL

2023