La mirada se pasea por cerros polvorientos y después baila una rumba loca por el barrio San Luisito o el optimismo poético en Nuevo León.
Después del trabajo de investigación que Cuéllar reunió en los tres tomos de Monterrey alforja de poetas que registraron la memoria poética de Nuevo León entre 1863 y 1965, Árbol de luces, viene a ser algo así como un epílogo de esta investigación, donde se reúnen más nombres que muestra de obra poética, bueno esto lo digo porque el libro pretende ser y lo es, una serie de notas y agregados necesarios que trazaban un mapa poético del que Margarito tenía y tiene una visión periférica, insistiendo en nombres desconocidos pero necesarios para entender el rompimiento con el regionalismo poético de diversos autores, paso lógico y necesario narrado con los contextos históricos correspondientes y la evolución de la sociedad nuevoleonesa.
En pocas palabras habremos de situarnos y orientarnos por el subtítulo de esta investigación Notas para ilustrar el optimismo de la poesía en Nuevo León, y acatemos esta primera nota que el autor recoge sobre Alfonso Reyes que decía que anterior al año 600 a.C. la historia encuentra forma escrita mediante la poesía considerándola entonces como un documento histórico sospechoso, ampliemos entonces nuestras sospechas con los datos que complementan a mi parecer el mejor trabajo de investigación sobre la poesía del estado, contenido como ya se señaló en los tres tomos de alforja de poetas.

Entonces podemos registrar que canciones reales fue el primer libro de poesía editado en el estado entre 1724 y 1742 por Lucas de las Casas de la Mota y Flores y entender la importancia del recuento inicial la antología de poetas nuevoleoneses de Emeterio Treviño publicada en 1930 (200 años después de la aparición del primer libro de poemas) en la que Cuéllar coincide con algunos autores y destaca y rescata al mismo tiempo el primer capítulo -llamémoslo así- de la cartografía poética del estado.
Hablando de Discursos incendiarios
Quién mejor para corregirse o para desdecirse que uno mismo, (muy al estilo Teresa de Mier) Cuéllar destaca –ahora sí- la obra poética de Fray Servando, autor que no incluyó en las alforjas y que ahora haciéndole justicia lo coloca como punto más que fundamental para el estudio de la cultura neolonesa, la verdad las razones que argumentaba me parecían validas, algo así como era costumbre de la época hablar de determinada manera, pero la figura, el personaje es un paquete y es demasiado importante como colaborador en la lucha de independencia que como poeta incluso su obra se recopila en un trabajo realizado por José Javier Villarreal Obra en verso de Fray Servando teresa de Mier (gobierno del estado de Nuevo León, 1985).
La primera vez
Antología de poetas Neoloneses de Emeterio Treviño publicada por la SEP aparece en 1930 y en 367 paginas muestra la poesía creada en Nuevo León en los siglos XVIII, XIX y las primeras décadas del siglo XX.
Don Alfonso desde Brasil comentaba al respecto: “…Tiene a su vez la limitación de lo regional, pero nos ahorra muchas búsquedas inútiles y es una buena aportación a la historia de nuestras letras trabajada con paciencia y desinterés”.

Mapa poético de Nuevo León
Así titula Cuéllar a la segunda parte de este libro, en ella después del contexto histórico, traza la historia contemporánea de la poesía del estado, perfilando los nombres de los más tercos, y señalando rasgos y características de algunos protagonistas y su obra hasta ese momento eran los años noventa del siglo XX, y él desde con el cruce generacional y los nuevos autores es obvio y le proporciona a este libro un pésimo final, cito algunas partes del colofón titulado yo de amores que sabía:
“otro riesgo que afrontan los poetas es el resplandor de la fama”
Margarito advierte o vislumbra que se puede o podía formar una concepción falsa respecto a un poeta por la participación de estos en los medios de comunicación y los eventos culturales y sociales de toda índole y remata como final:
- “Sería encomiable que los poetas de ahora y los futuros escapen a la sentencia de Gabriel Zaid en el sentido de que lo importante no es el poema, sino salir en televisión como poeta, como objeto de las cámaras, de las ceremonias, el vampirismo que tiene sed de inmortalidad. Lo importante no es el poema sino el éxtasis del yo”.
Salvo ese triste final, esta obra me parece indispensable y fundamental ya que para fines prácticos el único que ha trazado verdaderamente un mapa poético del estado es Cuéllar y sus trabajos de investigación histórica verdaderamente nos orientan si queremos encontrarle un rumbo a la poesía que se cocina desde estos territorios, Yo, amante optimista de la poesía, agradezco la nómina de la que da cuenta y riego el árbol para que se sigan encendiendo sus luces.
Margarito Cuéllar
Árbol de Luces
UANL, 1996
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