Quien libre está, no viva descuidado… me permito comenzar el presente artículo con el primer verso de este poema de Gaspar Gil Polo para advertir a quien tenga a bien leer mis textos que observe con cuidado a las personas que estén a su alrededor, porque a veces los personajes de las novelas que leemos desaparecen sin dejar rastro en el papel y tal vez algún día encarnen y podamos encontrarlos frente a nosotros. Quizá ese hombre amable con el que te cruzaste hace un rato era el Dr. Karim, personaje de la novela Insólita visita (La Naranja Editores, 2023) de nuestra admirada Patricia Laborde (Monterrey).

Ya habíamos disfrutado la narrativa poética de Patricia en El niño de la noria (2006) y ahora, dentro de una tónica distinta, nos comparte la narración de una duda que le asaltó una tarde frente a la playa. Es tan maravilloso acudir al parto de la literatura, al germen de la idea. Laborde recuerda aquella tarde frente al mar Caribe cuando la pregunta primigenia se instaló en su mente y presa de una epifanía comenzó la noción de argumento para hilar esta novela a través de varios años. Su oficio de escritora captó la idea en el aire -literal- y tomó su libreta, o quizá algunas servilletas del hotel donde se hospedaba, para sumar una a una las preguntas que la asaltaban como escritora y que, seguramente, te asaltarán a ti como lector de su más reciente obra que está a punto de cumplir un año de publicada.

Laborde no puede silenciar su vocación de maestra; desde una técnica ancestral se aproxima al tema y la traslada al lector llenándolo de preguntas mayéuticas donde cada persona encontrará dentro de sí mismo una respuesta. ¿Qué pasaría si…? Detona la creatividad y abre el misterio.

¿Qué pasaría si los científicos fueran creyentes? ¿Cómo podría un creyente ser un científico? ¿Hasta dónde puede llegar la clonación? ¿Cómo se guarda un secreto? ¿Es posible guardar un secreto? ¿Nuestra profesión es genética? ¿Hasta dónde es preciso creer y hasta dónde necesitamos imaginar? ¿Será posible clonar a Jesús? ¿Qué pasaría si se clonara a Dios?

En este mundo tan lleno de imitaciones y baratijas importadas la pregunta no sólo no es descabellada sino que se vuelve precisa, urgente; escribo perfumada de Eufórica en vez de Euphoria.

¿Qué haríamos si tuviéramos un clon de Cristo? ¿Cómo se comportaría el mundo? ¿Cómo se comportaría él en el mundo? ¿Qué vendría a hacer en este momento? ¿Cómo se encajaría en la narrativa cotidiana? ¿Cuánto le costaría a un empresario financiar ese experimento? ¿Quiénes serían los indicados para hacerlo? ¿Qué haría la prensa? ¿Qué diría el Papa?

Conforme avanzamos las páginas, las preguntas se agolpan en la mente del lector curioso. La experiencia de escritora obliga a que se dejen algunos misterios abiertos y también reta al lector para que encuentre nuevos caminos que quizá le permitan escribir otro libro en su mente, conforme avance en la historia y ésta se vuelva parte de él.

Al igual que lo hace David Toscana en Evangelia (Alfaguara, 2016), donde en vez de UN salvador nace UNA salvadora, se requiere mucha labor de investigación, horas de biblioteca o navegación en Internet para escribir un libro como éste y la pericia, insolencia y fantasía para cuestionar desde la escritura, desde la ficción, aquellas historias que desde la fe son inamovibles y sagradas. Se necesita valor para cuestionar.

Se necesita valor para explorar el interior. Patricia lo hace y lo hace muy bien, ofreciendo de cuando en cuando datos precisos -comprobables- sobre conceptos históricos, anatómicos, religiosos, bíblicos y curiosos acerca de las cosas que menciona, por ejemplo la descripción de la Cueva de Sedecías que nos ahorra la suscripción a NatGeo y se convierte en una entrañable conversación con el narrador omnisciente. En ese sentido, en más de una ocasión se transforma en un texto didáctico con tintes de pedagogía, por supuesto, con su debida y referenciada bibliografía.

CEO de La Naranja Editores, la también poeta y promotora cultural, mantiene su humildad y para la escritura de este libro se apoyó en Jair García-Guerrero, reconocido médico de la localidad a quien le confié la salud de mi madre y que fue el encargado de aportar los datos científicos acerca de genética y el proceso de clonación. Jair, que ha sido publicado por La Naranja Editores, parece asomarse en el personaje del doctor Karim, antes citado y líder del experimento en cuestión que es la esperanza sobre la cual se cimienta esta historia y de quien desconocemos su paradero.

¿Cuánto duró la contemplación de esa tarde en el mar Caribe? Lo suficiente para inspirar una escaleta que después le permitió escribir, tras noches de insomnio y días de vértigo creativo, 21 capítulos donde se condensa la historia de la humanidad y se mezclan numerosos elementos que compiten entre sí para ser protagonistas, actores secundarios, extras o directores de escena. Es tal la potencia de estos conceptos que pueden tomar cada uno de estos roles dentro de la historia y nunca nos decepcionarían. Le corresponde al lector y a su perspectiva de vida decidir bajo cuál de ellos se cobijará para seguir la aventura bajo el pacto ficcional que decida hacer desde un inicio a partir de la fe o de la ficción.

¿Qué sucedería si una vez clonado Cristo se escapara? ¿A dónde iría? ¿Quién lo encontraría? ¿Sobreviviría? Detrás de cada pregunta hay un mar de posibilidades. Con frecuencia, el asombro es tal que el libro invita a volar para esbozar nosotros mismos la historia B que pervive detrás de la historia A. No ha sido gratuito que Laborde haya ganado diversos premios y reconocimientos a nivel local, nacional e internacional, tanto por su poesía como por su prosa, y ha coordinado concursos de novela y de literatura infantil y juvenil. También ha sido invitada a fungir como juez en numerosos premios literarios. En abril de 2019 la UANL le hizo entrega del Reconocimiento al Mérito Editorial.

En el 2019, la Universidad Autónoma de Nuevo León entregó el Reconocimiento al Mérito Editorial a Patricia Laborde.

Mientras leía el libro me vino a la mente la película El día en que paralizaron la tierra (Wise, 1951), donde también una insólita presencia hace su aparición con sus particulares fines, dentro de un marco de ciencia ficción acotado, mientras que en la novela de Patricia se abordan con profundidad enigmas que tienen que ver con la historia y futuro de la humanidad como la conocemos ahora. Las profecías han de cumplirse. Cito:

“Toda farsa merece ser eliminada; todo mal debe morir. Aquí tienes toda tu historia.” (195)

¿A quién iría a visitar el clon? ¿Con quién se entrevistaría? ¿Qué sucedería con él? ¿Sería la ansiada segunda venida de Cristo? ¿Sería el fraude del milenio? Estas preguntas se responderán diferente desde el marco de creencias de la persona que se las haga. Para los creyentes pueden ser fuente de fe y esperanza infinita, mientras que para los no creyentes pueden ser un abismo de incertidumbre que simplemente tiene que ver con el cambio e inscribirá este libro en el género de ficción religiosa.

Me alegra saber que Patricia vivió su epifanía personal y que Laborde, con su fuerza narrativa, tuvo el talento y valentía para darle vida a esta integración de pensamientos, fe, esperanzas y conceptos tan humanos, tan particulares, tan suyos y al mismo tiempo tan universales. Qué maravilla que el libro esté disponible en plataformas digitales a nivel mundial, ya sea impreso o para diversos aparatos que facilitan su lectura.

Casi al final de la novela, el narrador se da gusto con su digresión en este párrafo:

“Probablemente los dioses de las distintas religiones desaparecerían, quedando una sola inteligencia cósmica a la que las almas se aferrarían para dar sentido a su existencia. Dejaría de haber racismo, violencia, corrupción, todo aquello que divide y debilita; si la humanidad quería salvarse y no colapsar, como todo parecía indicar, el nombre del juego debería cambiar hacia la unificación y la solidaridad. Hacia la empatía y el amor” (191)

Insólita. ¡Qué deliciosa palabra esdrújula que seduce de tan sólo pronunciarla! Quiero hablar un poco de mi afición a esas palabras, pero ha sonado el timbre de mi puerta. ¿Quién podrá ser? Si me aduzco a lo literal de la novela, y las fuentes de las que se nutre, tendría que subrayar que en este Universo todos somos uno y al ser creados a imagen y semejanza de ese ser, todos somos él. Esa insólita visita puedes ser tú.