Reunimos las principales recomendaciones de expertos en salud mental infantil, para ayudar a los cuidadores a promover el bienestar emocional durante la cuarentena.

De repente, les impidieron ir a la escuela, ver a sus amigos y jugar fuera de su casa. Igual que a los adultos, a las niñas y niños se les dijo que debían cumplir con las medidas de aislamiento social, pero con más restricciones aún.

Su bienestar emocional se ve comprometido por el confinamiento en sí, además de otros factores como la alteración de rutinas, el miedo a la pandemia y la situación concreta de cada familia durante la pandemia.

Mientras que algunos niños tienen que salir para ser cuidados por sus abuelos, otros se quedan en casa con alguno de sus padres o familiares, quienes muchas veces tienen poca disponibilidad porque están haciendo home office. En otros casos, los niños se quedan solos.

Aun cuando estén acompañados y supervisados, es normal que en esta época las niñas y niños presenten síntomas como dificultad para dormir, dolor de estómago y se sientan enojados o con miedo, según advirtió la Unicef.

¡Y no es para menos! Durante las temporadas de crisis y estrés, es común que los niños muestren más necesidad de estar cerca de sus padres o cuidadores, y de recibir más atención.

Recomendaciones generales

Ahora bien, está en las manos de los adultos acompañar a los menores para que esta experiencia realmente no afecte su bienestar emocional y sea vivida de manera más optimista y resiliente.

Para ello, los expertos aconsejan a los cuidadores considerar tres palabras importantes: los niños necesitan comunicación, estructura y propósito.

Mientras que el primer aspecto descansa, principalmente, en que los niños sean escuchados y puedan expresar sus emociones, proporcionar una estructura implica cumplir con las tareas del día y administrar adecuadamente el tiempo.

Finalmente, el propósito es la motivación que incluso los más pequeños necesitan: saber que deben sacar adelante una actividad, con un objetivo que les interesa y que les beneficiará a ellos mismos o otros en la familia.

A diferencia de lo adultos, a las niñas y niños ni siquiera se les permite entrar a los supermercados.

¿Cómo fomentar el bienestar emocional?

Además de estas pautas generales, resumimos 10 estrategias concretas (emanadas de la Unicef y la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil) para cuidar el bienestar emocional de los niños y adolescentes.

1. Buenos tratos

Los buenos tratos en casa nunca deben verse comprometidos o condicionados, pues la crianza respetuosa es un derecho de los niños que, además, ha demostrado su efectividad para formar personas más saludables.

Por ello, los cuidadores pueden apoyarse en las pautas de crianza positiva, empleando lenguaje positivo y calmado, para lo cual necesitan cuidar también su propio bienestar emocional.

Como advierte la Unicef, no existe justificación para recurrir a los golpes y gritos, que además agravan la situación de estrés que se vive en casa.

2. Rutinas

Para proporcionar una estructura en el día a día, es ideal que se mantengan las rutinas familiares, o bien, que se creen nuevas y se respeten. Igual que en el punto anterior, el adulto necesita organizarse primero, para ayudar a los niños a hacer lo mismo.

No es necesario que se realice un horario estricto, lleno de actividades, porque es entendible que las situaciones familiares difícilmente lo permiten. Pero establecer una rutina sí implica:

  • Vigilar que se cumplan los hábitos de salud e higiene, en el horario establecido.
  • Realizar las comidas a las mismas horas.
  • Asignarles responsabilidades en casa, de acuerdo con su edad.
  • Compartir tiempo de calidad. Organizar actividades interesantes y apropiadas, incluyendo ocio y actividades de aprendizaje.
  • Dejar momentos libres para que los niños se aburran o decidan qué hacer con su tiempo.

3. Recompensas sociales

Debido a que ahora no van a escuela ni pueden visitar a sus familiares, se pueden explorar las opciones que brinda la tecnología para mantener el contacto con diversos círculos sociales.

Los niños necesitan sentirse parte de un grupo y saber que hay otros a quienes pueden pedirles apoyo. Es decir, obtener sentido de pertenencia dentro de la familia y también dentro de un grupo más amplio.

4. Expresión

Para su bienestar emocional, todas las personas necesitan reconocer y gestionar lo que sienten. En el caso de los niños, debemos ayudarles a encontrar maneras positivas de expresar sus sentimientos y respetar sus emociones negativas, como la confusión, ira y tristeza.

Por ejemplo, se les puede apoyar con la participación en una actividad creativa como bailar, dibujar o simplemente jugar (“si quieres ver a un niño feliz, ¡déjalo jugar!”, dice Rosa Barocio).

5. Protección

Que los niños sean cuidados por las mismas personas y figuras de apego también es positivo para su salud mental.

Sin embargo, este hecho que parece tan sencillo se ha vuelto complicado para muchas familias durante la contingencia sanitaria. Por ejemplo, el personal de hospitales, la policía y otros trabajadores expuestos a riesgos de salud han tenido que limitar la convivencia con sus propios hijos.

En estos casos, la Organización Panamericana de Salud (OPS) recomienda mantener un contacto regular a través de llamadas telefónicas o de video.

6. Orientación

A pesar de su corta edad, las niñas y niños necesitan certeza y seguridad respecto a su bienestar, el de su familia y la sociedad en general.

Para ello, se recomienda hablar con ellos con un lenguaje honesto y apropiado para su edad; abordar las preocupaciones para reducir su ansiedad y compartirles ejemplos de personas resilientes e historias positivas que están surgiendo durante la pandemia.

7. Escucha y empatía

La escucha de sus cuidadores es indispensable para el desarrollo de su autoestima y la gestión de sus emociones; así es como ellos obtienen consuelo y reconocimiento.

Además, aun cuando sean demasiado pequeños para tomar decisiones o comprender algunos problemas, es su derecho que les prestemos atención.

8. Calma

Antes de la adolescencia, los hijos tienden a percibir el mundo y reaccionar igual que papá y mamá. Por eso, es muy importante que como adultos conservemos la calma y enseñar con el ejemplo.

9. Juego

Ya lo sabemos: el juego es el trabajo de los niños. Es su actividad principal y, por lo tanto, el encierro o la limitación del contacto con los amigos no debería detener sus posibilidades de jugar y ejercitar la imaginación.

Si bien la recomendación de Unicef es que los niños no permanezcan sentados más de 60 minutos continuos frente a una pantalla, sabemos que existen variaciones por edad.

Para los niños menores de dos años, por ejemplo, lo más recomendable es evitar pantallas y proporcionarles las condiciones más aptas para sus posibilidades de juego: movimiento, música y actividades interesantes.

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10. Salud

Por supuesto, cuidar la salud implica mucho más que simplemente quedarse en casa para evitar contagios. También requiere cuidar su alimentación, fomentar medidas de higiene básicas y estar al pendiente de su esquema de vacunación.

Las familias juegan un papel fundamental en la protección del bienestar emocional de las infancias y, por lo tanto, una responsabilidad básica de los cuidadores es mantenernos alertas a las necesidades de los niños y adolescentes en casa.