El libro está en la casa

En febrero del 2011 se inauguró la Casa Universitaria del Libro de la UANL. Por los rumbos del Obispado una antigua construcción inglesa alberga desde entonces la sede de la literatura que emana de la máxima casa de estudios, ahí está también la dirección de publicaciones y desde ahí se maquina la UANLeer que es la feria universitaria del libro, y casi todos los eventos en los que se ve involucrada la literatura, los autores y por supuesto los libros, para esa ocasión se editó un volumen titulado elogio al libro y que reunía obras de artistas plásticos y de escritores que han sido distinguidos con el premio a las artes UANL, en ese entonces los que lo habían ganado desde 1989 al 2010, una veintena por género de los escritores, trece eran poetas: Miguel Covarrubias, José Javier Villarreal, Horacio Salazar Ortiz, Minerva Margarita Villarreal, Margarito Cuéllar, Eligio Coronado, Jorge Cantú de la Garza, Carmen Alardín, Alfonso Reyes Martínez, Armando Alanís Pulido, Armando Joel Dávila, Guillermo Meléndez y Luis Aguilar y de ellos solo siete participaron con poemas relacionados con la escritura o el libro, que era el tema por el que fueron convocados todos los artistas reunidos.

Alimentándose de sombra

contra los años días olvido

la memoria abre brechas

desentierra de la arena

el discurso

Aguas corren

 y la confusión de sus brazos

filtra pule palabras

Estallidos apagan espumas

aceleran el ritmo

pueblan superficies

y desatan su reino de luz

Amarran deseos

lienzos blancos

y van hablando entre sueños

esa dimensión del tiempo: la poesía

Armando Joel Dávila (La poesía, pág. 147)

 

La libertad de los libros

Podría categorizar con total libertad a Elogio al libro como una antología temática, pero esta genial idea, la de convocar a los premios a las artes UANL para una exposición conjunta u otra antología, no volvió a repetirse, el texto que además contiene retratos de los artistas hechos por el fotógrafo Pablo Cuéllar es una rara avis entre el conjunto de libros que atienden y al mismo tiempo separan y clasifican a los escritores de Nuevo León.

Muy rescatables son las reflexiones elogiosas -por supuesto al libro- de autores como Coronado con las doce estaciones del libro y de Humberto Salazar con su divertimiento anecdótico titulado librario:

“Más que las cualidades intrínsecas de un libro, lo que importa es el timing del encuentro entre ese libro y su lector. A veces llegamos a la lectura de una gran obra antes de tiempo, y otras demasiado tarde. Algunos de los momentos más felices de la vida ocurren cuando obra y momento de la vida se compaginan. Por ejemplo, cuando tienes 20 años y el pelo largo y te pones a leer un libro que en la portada tiene dibujada una rayuela”.

“Vasconcelos escribió que leer un libro es como hacer un viaje: que se comienza con inquietud y se termina con melancolía. Pero Vasconcelos escribía muchas veces puras ocurrencias…”

Humberto Salazar (Librario, fragmento, págs. 47 y 48).

Variaciones sobre un mismo tema

Se consigna este libro como la inaugural aportación de la Casa Universitaria del Libro, espacio y concepto donde se sintetiza la sensibilidad y la creatividad de los convocados artistas universitarios en apología a uno de los instrumentos culturales más clásicos y vigentes símbolo de inteligencia memoria e imaginación: el libro.

No podríamos estar más de acuerdo con esta última definición que aparece en la cuarta de forros, esto me lleva a pensar- iniciar una reflexión, que no es inaugural, pero es necesaria ¿qué es una antología?  ¿el registro y la selección, depuran? ¿siempre son incompletas e injustas?

¿Para qué sirven, además de ahorrar espacio? y ejemplifico con el siguiente dato: en la antología general de la poesía mexicana (tomo 2) que compiló Juan Domingo Arguelles y donde se atiende a autores de las generaciones de los poetas nacidos en los años 50, 60, 70 y 80s del siglo XX, se selecciona a un total de 167 autores (de una vez menciono que solo hay tres poetas nacidos en Nuevo León en ese tomo y dos en el primero) y que en su conjunto -hasta entonces- habían publicado en suma 1140 libros de poemas, ¿díganme si eso no es ahorrar espacio?

Descubrir nuevos asombros

Otra pregunta de antología ¿Qué se descubre en una antología? Intenté hacer algunos experimentos con la antología general… busqué a algunos seleccionados -amigos míos- y les propuse regalar cada quien un ejemplar a alguien (se nos había donado un ejemplar a los autores participantes).

No lo logré, muchos argumentaron que el ejemplar estaba caro (era de lujo tamaño grande, pasta dura), lo que me hizo pensar que era ideal para que estuviera en la mayoría de las salas de estar de los hogares mexicanos, se vendía en Sanborns que coeditaba con editorial Océano, otro dato curioso o asombroso es difícil creer que quien ayudo- financió el arduo trabajo de investigación de Arguelles fuera Carlos Slim considerado un villano/mexicano por características como la de ser multimillonario, Juan Domingo me comentó la generosidad y disposición de Slim para llevar a cabo el proyecto, sería interesante conocer la historia, lo interesante es que se pensó en otros lectores, los no cercanos a la poesía.

Cierro con un fragmento de Carta a Clarice Linspector del poeta Guillermo Meléndez, incluido en este volumen:

“…  -este libro es como un libro cualquiera -más yo quedaría contento si fuese leído solo por personas de alma ya formada, aquellas que saben que la aproximación a la que quieres que sea se hace poco a poco entre una persona y otra, hasta lograr una alegría que aunque difícil la podemos llamar alegría finalmente”.

(fragmento, pág. 172)

Y ante esas dos posturas, ante esas dos lecturas, ante esos dos asombros, el del lector profesional y el incipiente curioso solo hay que hacer elogios.

Elogio al libro

UANL

2011