Papelito habla
La literatura regiomontana existe desde antes de que existiera la literatura regiomontana, ¿Por qué digo esto? porque Monterrey es de las pocas ciudades mexicanas que fueron creadas con un acta de fundación, redactada por Diego Díaz de Berlanga, por órdenes de Diego de Montemayor fundador de esta ciudad, el documento constituye una notable pieza de valor jurídico, al que por supuesto que hay que darle también un valor literario.
Las enciclopedias
En el año 2012 cuando la famosa enciclopedia británica (antecesora de Wikipedia), anunció que ya no se editarían sus volúmenes en físico, marcó la muerte de este icónico instrumento de saber en forma de libros que reunían información de manera sistemática, generalmente de forma alfabética, lo que facilitaba su búsqueda, prácticamente era un diccionario razonado de ciencias, artes y oficios cuyo objetivo era difundir la razón, la verdad y la universalidad del conocimiento.
Para celebrar los 400 años de la fundación de Monterrey se editaron muchos libros, extrañamente no se publicó una antología de poesía, aunque sí se editó la enciclopedia de Monterrey, un trabajo coordinado por el entonces cronista de la ciudad el historiador Israel Cavazos. Se editaron 3 volúmenes en coedición del periódico El Diario de Monterrey (ahora Milenio) y Grijalbo. En el tomo 1, la sección Apuntes Culturales dedica un espacio a la poesía regia. El encargado de ese trabajo fue Margarito Cuéllar.
La idea no era mala ni descabellada; Federico Arreola fue el autor intelectual, junto con el periodista Sergio Cárdenas idearon el proyecto al que titularon desde el principio la enciclopedia de Monterrey, que literalmente eso era y que originalmente se editó como suplemento del periódico convocando a doce autores que tratarían los distintos temas, se unirían también al hermoso proyecto Horacio Salazar y Enriqueta Medina, los nombres de los convocados: Israel Cavazos, Rodrigo Mendirichaga, César Morado, Oscar Martínez y José Reyna Arjona.
Apuntes
Rodrigo Mendirichaga coordinó el capítulo Cultura regiomontana, una visión panorámica de lo sucedido en cuatro siglos sobre el acontecer cultural, La educación fue el tema que trató Jorge Pedraza Salinas, La música en el periodo de 1861 – 1996 estuvo a cargo de Jorge Rangel Guerra, 150 años de teatro fue el tema de Javier Serna, las artes visuales corrieron a cargo de Víctor Zúñiga, el tema de las bibliotecas estuvo a cargo de Martha Flores de Nuncio, los museos de Monterrey por el mismo Mendirichaga y el tema de los escritores de Monterrey 1900-1995 fue como se dijo antes repasado por Margarito Cuéllar.
Difícil luz
Cuéllar enumera a ciento cuatro autores, destacando la bibliografía publicada de ellos hasta ese momento, el haber elaborado los tres tomos de las alforjas le había proporcionado una visión panorámica que en este trabajo se notaba que como buen estudioso del tema iba aumentando y mejorando, aunque solo se nombraba autores y libros, la repetición de nombres denotaba los rasgos de un incipiente canon de la poesía regiomontana, cabe destacar que se incluyen unos párrafos titulados la generación X, los incipientes autores nacidos en la década de 1960 ya despuntaban quedaron registrados en este caduco objeto que terminaron siendo las enciclopedias, para fortuna al paso del tiempo, la poesía regiomontana aquella difícil luz ha crecido y algunos de los incluidos en los apuntes de Cuéllar se han consolidado como parte de la poesía mexicana.
La ilustración
Sin embargo, lo destacable ¿o se puede llamar lo increíble? de este trabajo enciclopédico como tal se gestó desde su génesis. Es que en esta ciudad ya no digo poco ilustrada, sino poco iluminada (y me refiero al alumbrado público), pero pensemos que me refiero a otra cosa, unos ilustrados se atrevieron a incluir la historia de las bibliotecas o los nombres de los que han escrito poesía junto a los nombres de los poderosos empresarios. Llamémosle a eso un poco de luz.
La enciclopedia de Monterrey (tomo 1)
Coordinador Israel Cavazos Garza
El diario de Monterrey / Grijalvo
1996
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