CAPITULO 1   – Cuidado Carlos,

                         – Dispara Margot dispara.

Con esta rúbrica empezaba en la XEW la radionovela Carlos Lacroix (Carlos Lacroá), en su momento el programa más popular de la radio mexicana (eran años 40s y 50s del siglo XX) en ese famoso radioteatro como también se les conocía, sucedían las aventuras de un intrépido detective que tenía una valiente secretaria llamada Margot, el héroe estaba además siempre dispuesto a borrar con una broma las malas impresiones ¿a quién nos recuerda?

Si lo pensamos bien, Arnulfo Vigil fue eso, un intrépido detective (porque siempre estaba investigando sobre una infinidad de temas y por supuesto los resolvía, sus artículos en el periódico, su activismo social, su lucha política, sus crónicas, su poesía, lo constatan) y siguiendo con los comparativos encuentro en Margot una mezcla de sus amadas musas y protagonistas de sus versos: en Margot está la valentía de Wendy siempre armada, la Belleza de Alma Vigil, la disposición de la señorita Canuta siempre amable para enseñarnos más cosas extra clase.

Entonces yo detective encontré más información después de que Arnulfo me confesara que este libro le fue dictado por la voz de Arturo de Córdoba (quien le dio voz al personaje antes que Luis Perrin) una noche en que las estrellas eran luces de Neón, el programa al que hace referencia el título del poemario también se convirtió en película “el crimen perfecto” estelarizada por Ramón Gay y Rosita Arenas en 1959 y en 1966 en comic (una de las muchas pasiones y temas de Vigil) y en ese formato tuvo incluso una parodia, un detective de peralvillo llamado Peter Pérez que era la versión plebeya de Lacroá, nuestro sofisticado héroe y que por supuesto también tenía muchísimas similitudes con el poeta Vigil, continúe mi investigación y repasé las radionovelas mexicanas más destacadas de todos los tiempos encontrando cabos y atándolos y llegué a la conclusión de que Arnulfo Vigil en vida era interpretado por el propio Arnulfo Vigil, una persona increíble, de otro programa (kaliman el hombre increíble) esta entrada lo confirma y lo describe: Caballero con los hombres, galante con las mujeres tierno con los niños, implacable con los malvados…

¿Qué puedo decir de mi maestro, de mi amigo?, Arnulfo era el hombre de mis sueños, bueno lo sigue siendo, pero eso se los cuento en el siguiente capítulo.

CAPITULO 2  El hombre de mis sueños

No lo reconocí hasta que habló – ¿Arnulfo?  ¿y esa barba?  No manches te pareces a Fidel Castro hasta uniforme militar y toda la cosa, de hecho, no te pareces estás idéntico al comandante…

-Es una de las prestaciones que te dan en el cielo, (me dijo feliz) ya sabes, yo siempre protagonicé mi vida, mis combates, pero acá te dan chance de adoptar la imagen de otros, de tus admirados, de tus queridos, la semana que fui Marilyn Monroe estuvo fregón, ya fui Jim Morrison y voy a ser Carlos Monsiváis próximamente…

-Es algo así como la reencarnación me imagino…

-No, lo de la reencarnación es en animales, ya me apunté, por cierto, la lista es larga seré…

-Ash, no me digas, una vaca.

-No

– Una marmota, una zarigüeya…

-Estoy entre un mico albino o un ñu, pero no aparecí en tu sueño para hablar de nimiedades…

– Espera, espera, tengo una duda, tú me dijiste una vez cuando estábamos en el velorio de Jenni Rivera que no te querías morir porque te habían dicho que se sentía bien feo y ¿qué onda si se siente bien feo?

-Deja te explico, te ha pasado que tienes hombre y comes y te quedas con hambre…

– Sí, muy seguido ¿así se siente?

– No

– Ukela, ¿entonces?

– ¿Se siente feo y no?

-¿O sea cómo?

– El asunto es que ves a todos desde acá arriba y siempre los estás extrañando.

– Vigil nos vigila siempre lo he dicho, pero ¿cuál es la solución?

– Pues extraño a mis hijas, a Foko, a Memo, a Castillo, a ti por supuesto, a Noyola, al Pochi, a Cuauhtémoc Zamudio, a los luchadores, a mucha gente, a Samuel…

–   Achis ¿a Samuel el gober?

– Nombre a Samuel Jackson el actor, me gustan sus películas, Tiempos violentos y otras.

-Ah ok ok, no asustes, pues a toda esa raza de repente la veo o las busco ¿quieres que les diga algo?

– No, no te preocupes mi Armando, ya me manifestaré y ellos sabrán que soy yo.

– Arnulfo, te quiero mucho.

– Lo sé, lo sé, te dejo, voy a hacer algunas diligencias celestiales, en otra ocasión te vuelvo a visitar en sueños pa seguir platicando…

Ahí me desperté.

CAPITULO 3 La tarde huele a chuleta frita

Mi maestro Arnulfo me enseñó muchas cosas en la poesía, pero también de la vida y el amor (ch), era un experto en el lenguaje como todos bien sabemos y un buen día me develó un secreto, esa ocasión mientras disfrutábamos un concierto de Maná me dijo:  para sobrellevar el incesante pareo de las moléculas que nos arman y nos desarman es necesario amar, sobre todo a las mujeres, pero también al idioma. Entonces un piropo no se le puede decir a cualquiera y no se dicen en la calle, ni se te ocurra (estaba adelantado a su época) hay oídos incautos que fetichizan los signos, recuerda que no basta con hablar de algo para que exista, la misión no es exponer burdamente los engranajes que te llevarán a encontrar el amor sino asumirlos como secretos poniendo en otras palabras lo que parecen decir y conservando implícitamente lo que tienen de indecible.

¿Por qué les cuento estas intimidades? Porque la generosidad de Arnulfo en su poesía era perfecta y profunda, Arnulfo redefinía contextos, sus galanteos verbales eran conmovedores apodícticos, (cito algunos ejemplos que aparecen en este libro donde describe la belleza de algunas de sus musas)

sus dientes son pistilos de oyamel

parece tener el plumaje de albatros

y un aroma a lampazos en sus piernas

                              (fragmento de postales americanas V pág. 16)

Ella era una durazna del huerto sagrado

tenía en su rostro el tono de las dalias.

                            (fragmento de postales americanas IX, pág.21)

Tenía una fresa en su boca

al hablar endulzaba el viento

sus trenzas eran largas y rubias

como los riachuelos de la campiña

                           (fragmento de postales americanas XI, pág.24)

Su cuerpo sabe a pay de moras

Y huele a ortigas silvestres

                       (fragmento de Wendy la peregrina, pág.53)

CAPITULO 4 Palpitar trémulo de emoción

Los capítulos conforman obviamente una serie y así imagino a este libro, Arnulfo es el productor ejecutivo que cuida a las audiencias proporcionando (muy gringamente) un régimen dual donde se repasan en sus temas, la promesa y el veneno, el bienestar y la guerra, la productividad y la destrucción, Vigil cronicó poéticamente al mundo desde el mejor de los ejemplos: la esencia norteamericana y desde el regodeo Beatnik que le salía espectacular, desde la no seriedad del poema siempre nos recalcó lo siguiente: otro mundo no solo es posible sino necesario. (cito)

Los malos recuerdos muelen escuecen

como gritos de directora de primaria

espinosos te echan a perder la vida

desalmados no te permiten avanzar

Y eso es ingrato es lo más grave

Que le pueda suceder a una persona

tan bien intencionada como tu nena

Splendorosa

Sbetla

Por eso dispara ahora

o tú o ellos

hazlos morder el polvo

dispara Margot dispara

                         ( fragmento, Phillipe Marlow, fragmento, pág.77)

 

CAPITULO 5 Esta historia continuará…

Yo no sé ustedes, pero yo soporto esta ausencia demoledora porque soy un querubín laico, esta historia continuará, mejor dicho, esta historia perdurará cuando empiecen a leer este libro.

Arnulfo Vigil

Dispara Margot dispara

Zarigueya ediciones

2023