El amor nos protege de algo, escribir nos protege 

de algo. 

(Armando Alanís Pulido) 

No siempre, pero a veces, Armando Alanís Pulido concibe sobre su marcha poética todo un proyecto, quiero decir, todo un conjunto de poemas en torno a una temática, que digámoslo de alguna forma, lo inspira.

En Convocatoria Abierta, el centro de gravitación son los ganadores del prestigiado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, por ende, un reconocimiento a esas voces, que aun en su diversidad, ahora quedan convocadas, incluso unidas, en el imaginario de ese espíritu lector y sensible que es Alanís Pulido.

Sin duda, este libro es un “respetuoso y cálido homenaje” que va dedicado a todos los ganadores, desde los inicios de 1962, hasta el 2021; obvia decir que estos homenajes tocan registros de maestros ya consagrados, poetas mayores como Eduardo Lizalde.

También para sufrir es necesario talento 
 
Escribo mal y me doy crédito, me burlo 
de mí y corrijo 
hago juicios y asisto a talleres 
mecánicos cuando mi carro falla. 
 
Sueño que mis poemas son borradores 
que mis poemas están empezando 
y sufro, pero no 
me siento desafortunado 
porque también 
para sufrir es necesario el talento. 
 
                                               (A Eduardo Lizalde) 

Aunque se aclara, que los títulos de estos poemas fueron antes un verso del libro ganador, lo que importa ahora es el despliegue intuitivo, la chispa que prenden las emociones y la intuición del poeta. poeta que con su propia voz ejecuta el oficio. No se trata pues de un simulacro, sino de algo parecido a un karaoke festivo, sentido, que se arriesga, se expone, se reconoce:

Las voces que aparecen son el karaoke alegre y ruidoso 
y yo, el vecino desvelado e incómodo que canta 
con todas sus fuerzas. 

“Con todas las fuerzas” es un verso sencillo, sin embargo, lleva en el fondo una carga muy humana, un apasionamiento por la poesía tremendo; todavía más, esa pasión se abre sin inhibiciones, sin importar el tan sobado ‘qué dirán’, lo cuál es muy de Armando, de su trayectoria, de su abrumadora soltura en escribir poemas, y con los poemas imágenes que nos sacuden en nuestra misma cotidianeidad. Yo elegí ésta:

A veces la felicidad es algo tan descabellado 
 
No me atrevo a mandarte este poema 
miro el diccionario, escribo a escondidas 
pateo los recuerdos, luego les pido perdón 
cierro los ojos y te veo. 
 
No me atrevo a mandarte este poema 
que por instantáneo, malo; 
que por malo atrevido; 
por atrevido necesario. 
 
                                          (A Elena Jordana) 

La lógica de este poema rescata a los espíritus espontáneos, a esa esencia del ‘de repente’, que en primera instancia, puede parecer desdeñable, pero que en la intimidad de nuestros fantasmas, se vuelve necesario. Y sí, conversar con fantasmas es sin duda un atrevimiento, y sin duda, también, un atrevimiento necesario, indispensable para acceder a la poesía.

Ante un panorama tan dispar, tan heterogéneo, Armando decide llevar ‘la voz cantante’ y nos advierte que en poesía igual sabe cantar lo anecdótico, lo sublime, lo místico, lo aforístico, sabe reescribirse desde la existencia, desde la lírica popular o abismada en el coqueteo de los abismos. Cito algunos líneas sueltas, versos de algunos poetas homenajeados, pero también del que ahora brinda su homenaje:

Hay una calle que no termina nunca. 
Un hombre construido de astillas. 
 
Ayer me acerqué al enigma de tus ojos abiertos. 
Tal fue la agonía. 
 
Escribir es creer. 
Es la sencillez de sentirnos tan complicados. 
 
_ ¿Podría dejarnos sus impresiones? 
La regla es no sentir consejo, solo afilar la pluma 
y apuntar al corazón. 
 
He decidido perder la cordura y escribir unos poemas.  
Perder la vergüenza, eso es todo. 
 
¿Y si al escribir la dicha quedara incumplida? 
                                                                            Además 
no recuerdo lo que soñé, yo que he cantado, no recuerdo 
lo que soñé. 
                                  Sí. Solo queda la batalla. 
 
Nada más fugitivo 
que el mundo 
que es un rumor de un rumor de un rumor. 

Los últimos versos, con que cierro este mosaico de citas, apuntan ciertamente a la reflexión sobre todos estos premios y distinciones, ya que subrayan la paradoja de alcanzar la gloria en un mundo fugitivo, o en el mejor de los casos, en un mundo que se deshace en rumores, rumores que además quedan sonando como ecos en la historia.

Este libro, esta Convocatoria Abierta, es una forma ingeniosa (hasta genial) de sumarse a los rumores, a los ecos de lo que será el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en un futuro, cuando la visión apocalíptica de la literatura mexicana estalle en el oleaje del tiempo.

Si es así, ¿a qué apostó entonces Armando Alanís?

Sin duda al amor, a ese lugar común tan descomunal que nos incluye a todos en el pasado, en el presente, en el futuro de la historia, de nuestra historia. Armando lo canta a su manera:

Y no me voy nada más porque estoy enamorado.

Así sea.

Convocatoria abierta de Armando Alanís Pulido. Mantis Editores y Conarte, 2022.