En un mundo acelerado, donde el éxito parece medirse por la productividad y la eficiencia, una práctica holandesa conocida como el método niksen se abre paso como una forma radical y necesaria de bienestar.

Traducido literalmente como “no hacer nada”, el método niksen invita a los padres y madres de familia a hacer una pausa consciente en sus rutinas diarias… y simplemente ser.

¿En qué consiste el niksen?

Niksen no es meditación, ni mindfulness, ni una técnica de productividad. El método niksen es el acto deliberado de desconectarse de las obligaciones y permitirnos divagar sin propósito alguno.

Puede ser mirar por la ventana, sentarse en silencio, observar las nubes o simplemente dejar de hacer. No se trata de evadir responsabilidades, sino de crear espacio para el descanso mental y emocional.

¿Por qué es relevante para las familias?

En el contexto familiar, donde el ritmo diario suele estar marcado por responsabilidades laborales, escolares, tareas del hogar y actividades extracurriculares, el niksen se presenta como una vía de escape al agotamiento colectivo.

Practicarlo no solo beneficia a los adultos, sino que también puede convertirse en un valioso ejemplo para los hijos: enseñar que el descanso no es pereza, sino una forma de autocuidado.

Beneficios comprobados del método niksen

  1. Reduce el estrés y la ansiedad: Al no estar constantemente ocupados, el cuerpo y la mente se relajan, disminuyendo los niveles de cortisol.
  2. Estimula la creatividad: Las mejores ideas surgen cuando la mente está libre. El ocio sin propósito abre la puerta a la imaginación.
  3. Previene el agotamiento: Hacer pausas regulares reduce el riesgo de burnout, especialmente en padres y madres que equilibran múltiples roles.
  4. Mejora el vínculo familiar: Al priorizar momentos de calma en casa, se crea un ambiente más armónico, menos reactivo y más presente.

¿Cómo practicar niksen en casa?

  • Apaga el celular por unos minutos y siéntate sin hacer nada.
  • Disfruta de una taza de té sin revisar correos ni planificar tareas.
  • Observa por la ventana sin juzgar el tiempo ni pensar en lo que sigue.
  • Crea “momentos niksen” en familia, sin pantallas, sin horarios, solo estando juntos.

Niksen no es perder el tiempo, es recuperarlo. Es una invitación a desacelerar, a reconectar con uno mismo y con los demás. En un hogar donde reina el niksen, hay más espacio para el equilibrio, la salud emocional y, sobre todo, la presencia.

¿Estás dispuesto a empezar por 10 minutos de nada al día? Tu mente y tu familia te lo agradecerán.