Un gato intenta sobrevivir a una inundación épica. Y en el camino, tendrá que aprender a cooperar y confiar en otros animales que –como él- perdieron su hogar en un instante.
Ésta es la premisa de “Flow” (2024), película animada dirigida por Gints Zilbalodis, que ya está cosechando reconocimientos en la temporada de premios.
Además de su inusual temática, Flow destaca porque no tiene diálogos. Sus personajes se comunican de distintas maneras, mientras pasan de un problema a otro y van aprendiendo a resolver todo en equipo.
El gato, una capibara, un perro, un lémur y un ave de la especie Secretario (Sagittarius serpentarius) conforman un equipo singular y muy efectivo. Cada uno tiene una forma de comportarse y de moverse muy definida, lo que hace pensar inevitablemente en que cada quien podría representar a ciertos arquetipos o tipos de personalidad.
En constante peligro de ahogarse o ser atacados por depredadores, los personajes necesitan reaccionar ante cada amenaza. Es una historia de aprendizaje y crecimiento, que desarrolla un arco bien definido para los personajes principales.
El mensaje de la película refleja la idea de que la vida puede pasar de ser perfecta a dolorosa en un instante, pero debes intentar seguir la corriente. Además, destaca la importancia de encontrar compañeros en el camino: cuando nos ayudamos mutuamente, todos podemos encontrar mejores resultados.
¿Por qué ver Flow?
La animación es vista con frecuencia como una tecnología para niños. Pero hace ya muchos años que películas como “La tumba de las luciérnagas” (1988) y “Los perros de la plaga” (1982) demostraron que también puede abordar tragedias, problemas sociales y otros temas serios.
Pero Flow pertenece al tipo de películas animadas como Up (2009), que le hablan tanto a los niños como a sus padres, por el tratamiento de temas profundos de una forma velada, implícita. En Flow, la narrativa transcurre sin violencia, pero la temática del cambio climático y los desastres naturales que está desencadenando en el mundo está muy presente y no puede pasar desapercibida.
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