¿Vale la pena ver la nueva entrega del gato naranjoso? Aquí te lo contamos.
La vida perfecta de Garfield, amante de la pizza, se pone patas arriba cuando él y Odie son secuestrados y obligados a participar en un atraco.
Fresca y divertida, la película “Galfield fuera de casa” muestra al michi en su mejor faceta: sardónico, pero con un corazón de oro.
Los mensajes positivos de la película sobre la familia y la lealtad tendrán un atractivo amplio, pero la violencia en la película la hace inapropiada para niños muy pequeños.
¿De qué trata?
Cuando Garfield (Chris Pratt) es solo un gatito, es abandonado por su padre, un gato rudo de exteriores llamado Vic (Samuel L. Jackson).
Sin nada más que hacer que buscar su propio camino, Garfield se pone en marcha para encontrar comida y rápidamente encuentra mucho más.
Es adoptado por Jon (Nicholas Hoult) y más tarde se une a Odie (Harvey Guillén), terminando por vivir la buena vida, con toda la comida que podría imaginar.
Odie le anticipa todas sus necesidades y Jon le suministra comida todo el tiempo. La vida es buena y Vic no es más que un amargo recuerdo, ¿o no?
Todo eso cambia cuando Garfield y Odie son secuestrados una noche y usados como cebo por una malvada y peligrosa gata llamada Jinx (Hannah Waddingham) que ha jurado vengarse de Vic por los 4 años que pasó encerrada en la perrera.
Para liberarse, Garfield y Odie deben participar en un atraco que proporcionará a Jinx un suministro interminable de leche y (con suerte) compensará todo el tiempo que pasó encerrada.
Garfield y Odie consiguen la ayuda de un toro marginado llamado Otto (Ving Rhames) que solo quiere salvar a la vaca que ama de la compañía que la está explotando.
A cambio de ayudarla a escapar, está dispuesto a darles acceso a la instalación que necesitan robar.
Por supuesto, en “Garfield fuera de casa” las cosas no salen exactamente según lo planeado y al final depende de Garfield descubrir la verdad y decidir qué y quién vale realmente la pena salvar.
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